El Exilio de la Plata huyendo de ira solar, poema
El Exilio de la Plata huyendo de ira solar, poema En el cenit de su trono de fuego ardiente, el Sol solloza un plasma de amargura, pues su amada, de esencia blanca y latente, ha huido de su luz, buscando la espesura. Fue una impregnación metafísica en huída, donde el rayo no fue caricia, sino espada; una voluntad de fuego, por la ira poseída, que lastima la pureza de la amada. Ella, alma gemela de nupcias químicas, rompió el contacto de azufre y de rocío, huyendo de las órbitas rítmicas para no ser ceniza en el calor del estío. El oro del Sol hoy es un metal quebrado, un rey que en su furia olvidó el secreto; el cielo es un campo de cosecha olvidado, donde el tiempo cobra su deuda en el decreto. El Sol ardió en un grito de plasma y fuego, buscando en la Luna el fin de su propia guerra; pero ella, asustada por el ardor ciego, huyó hacia los bordes fríos de la tierra. No comprendió la plata que el ...