Elementalísimo, poema
Elementalísimo, poema
I. Fuego
Apolo, Vesta,
Vulcano, Fornax,
sol, fogata, volcán, lumbre, horno,
el sol desvanecido
la oscuridad,
el sol preñado por rayo de luz
al vientre de la
luna de la cruz,
por el fuego de la
palabra preñando,
el logos encarnado
en doncella conjugando,
la palabra hecha
carne por lumbre,
el átanor encendido que alumbre.
II. Aire
Céfiro en contraste con Tifón,
el sol y la luna
en conjunción
de suave brisa de
soplo de vida
tal como
ventilador del átanor
de la Fornax de
Vulcano
por el viento el
vientre ardiendo
y huyó de su lado huracanado,
porque cree que
para que haya luz
no debe existir
las tinieblas,
no aceptó la brasa de la cruz
huyendo de la luz
del relámpago
por miedo a toda
la niebla,
por miedo al
estruendo del trueno
por no sabe que,
del agua y el fuego,
ni de la suave
brisa y fuerte viento,
porque cree que el
aire siempre,
siempre está calmado, y demente,
y cree que el
acusado de demente
es el que está loco y no los sin mente
que acusan de
demente al ente
que quire romper
el ciclo de locuras
que toda su loca
familia defiende.
III. Tierra
Urano sobre Gaia,
luna y sol,
el sol fue
abandonado por la luna,
lo dejó abandonando en risco pedregoso,
por el miedo de la
luna al fuego solar,
la miedosa luna
toda sin corazón
abandonó al sol de fuego de arcilla
por miedo al fuego
en esplendor,
lo abandonó a la merced de peligrosos
locos que acusaban
al cuerdo de loco,
abandonó al que la hizo madre y doncella,
el sol de arcilla
abandonado por ella
por todo el miedo
a la luz de la centella.
IV. Agua
Neptuno era santo,
pero por locura,
fue y perdió santidad por pecar con Medusa,
las sierpes de
Medusa no eran de luz
sino que eran de
materia tenebrosa,
el cerebro fue
todo corrompido
por culebras
lujuriosas venenosas,
las aguas de
Neptuno se contaminaron,
y al él sólo le queda
purificarse
para cuándo vuelva a encarnarse
no vuelva a pecar
con Medusa
y haga santas
nupcias metafísicas
con la sacro-santísima luna
que alumbra en
noche oscura.
I. Fuego (Poema
del Átanor)
En la fornal luz
de Apolo y Vesta,
Vulcano enciende
el sol, la lumbre, el horno,
Y al vientre lunar
que va de adorno,
La cruz proyecta
su divina gesta.
El rayo solar, la
oscuridad protesta,
Con logos que
desciende sin retorno;
La Palabra en
doncella, sin contorno,
En carne arde, y
el átanor se apresta.
Así, la llama de la voz preñando,
La esencia alumbra
la tiniebla cruda,
El Verbo hecho
fulgor va conjugando.
El alma es ya una
Fornax que no duda,
Y el horno del espíritu, quemando,
Destierra la
ignorancia que lo anuda.
II. Aire (Poema del
Céfiro y el Tifón)
Si Céfiro se opone al Tifón fuerte,
Y el soplo vital
conjuga el aliento,
El aire aviva el
horno del tormento,
Mas huye el huracán para la muerte.
Él cree que la luz, para ser suerte,
No debe conocer el
turbio evento;
No acepta la
neblina, el juramento
De la cruz,
temeroso de hacer frente.
Demente llama al
que la mente tiene,
Y loco es el que
busca la cordura,
Dejando el ciclo
al que la estirpe atiene.
No sabe del
contraste o la bravura,
Ni el trueno o
rayo que en el cielo viene,
Creyendo solo en
calma y mansedura.
III. Tierra (Poema
de Gaia y el Risco)
Urano sobre Gaia,
sol y luna,
Un riesgo de
abandono fue la causa,
Que el astro de la
noche, sin una pausa,
Dejó el fulgor en pétrea y vil laguna.
Su corazón, temiendo la fortuna
Del fuego en
esplendor que no descansa,
Huyó del sol de arcilla, sin fianza,
A merced de la estúpida acechuna.
Al cuerdo, loco
acusan con rencor,
Y ella, que fue
doncella y luego madre,
Lo deja al
laberinto del dolor.
El sol de arcilla,
roto por el aire,
Por miedo a la
centella y su fragor,
Se hunde en el
risco, donde solo yace
.
IV. Agua (Poema de
Neptuno y Nupcias)
Neptuno fue un
santo, mas su locura,
Con Medusa lo hizo
el pecar que duele;
Su santidad, ya frágil, se rebela,
Y el cerebro se
llena de amargura.
Las sierpes
venenosas, materia oscura,
Corrompen la
pureza que congela,
Y el agua ya
contaminada cela
Su esencia, que
precisa de depura.
Debe limpiarse el
dios del hondo mar,
Para volver a
nacer sin el error,
Y al fin de su
penar y naufragar,
Lograr la santa
unión con el fulgor.
La luna
sacro-santa, al alumbrar,
Es nupcias metafísicas de amor.
Fernando José Padilla donfjp fjp

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