Elementalia, poema


 

Elementalia, poema

 

I. Terraria

Madre Tierra, sal del cuerpo,

piedra de mis huesos,

carne de mi cuerpo,

terremoto de mis lamentos,

me sostienen alimentos,

y devuelvo al ciclo estiércol.

 

Terraria, cuerpo,

templo sagrado del alma,

templo sagrado del espíritu,

templo sagrado de la vida,

Madre Tierra, guíame con la reconciliación

con la Causa Primera de Dios,

ayúdame a encontrar al sol

que toda tierra lleva adentro.

 

II.  Acuaria

 

Agua, goteo celeste,

arroyo, río, mar, océano,

sangre, fluidos, rocío,

saliva, lágrimas,

fluido del padre,

leche de la madre,

leche de virgen

del semen de fotones

impregnando por los rayos

del alma de la palabra

creando madre doncella

por palabra de centella

de la lluvia del arcoíris.

 

III.  Aérea

Aire, mente, viento, soplo,

tempestad, ventisca, demente,

espíritu, neurona, armonía, mente,

recipiente que está consciente,

sentido de pensamiento,

consciente discernimiento,

subconsciente conocimiento,

mete creadora de las notas

de las cuerdas del violonchelo del cielo.

 

IV. Luminaria

 

Lumbre, fuego, volcán, azufre,

fuego ardiente del fotón creador alumbre,

lumbre de vida, luz de vida,

átomo, chispa, fuego, lumbre, sol,

lumbre que alumbre el corazón.

 

Terraria

Madre Tierra, hueso y piedra de mi cuerpo,

donde la carne y el dolor son mis lamentos,

me nutre el ciclo de tus alimentos,

y al fin al polvo tu quietud devuelvo.

Oh, Terraria, templo sagrado y yermo

que el alma acoge, espíritu y latidos,

guíame a los parajes escondidos,

hallando en ti el sol que vive adentro.

Concilia mi existir, roca de vida,

con la Causa Primera de Dios fuerte,

que en tu sostén mi gran verdad resida.

Cuerpo que siento y que resiste inerte,

devuelve la armonía prometida,

y alumbra el ciclo que a tu esencia vierte.

 

Acuaria

Agua, goteo celeste que se arrastra,

del río, el mar, el océano profundo,

sangre, saliva, el fluido inmundo

que en lágrima y rocío se demuestra.

Leche de madre, fluido que lo empasta,

semen de fotones, rayo puro y hondo,

impregnando la virgen en el fondo,

mientras la Palabra el alma arrastra.

La lluvia de un arcoíris se derrama,

creando madre doncella por centella,

la estela acuática que al mundo llama.

¡Oh, fuente de la vida, estrella bella!

Que en cada gota viva se proclama

la luz primera que tu esencia sella.

 

Aérea

Aire, mente, soplo que la vida inicia,

ventisca, tempestad o brisa leve,

neurona y espíritu que eleve

el pensamiento que al saber se asocia.

Recipiente consciente en su pericia,

sentido claro, mente que se atreve,

donde el discernimiento se conmueve,

y el conocimiento que lo asfixia.

Tú eres la mente creadora en lo alto,

la gran armonía, el viento que razona,

la fuerza pura de elevado asalto.

Notas que modulan la persona,

cuerdas del violonchelo en claro salto,

que el cielo eleva y su sonido entona.

 

Luminaria

Lumbre, el volcán, el fuego y el azufre,

ardiente chispa que el fotón alumbre,

la luz de vida que el vacío encumbre,

calor de origen que en la esencia sufre.

Átomo, sol, lumbre que la vida cubre,

llama que el corazón mantiene vivo,

el ardor puro, don que nos es privo,

el sacro fuego que en la altura fubre.

Energía creadora, gran destello,

que en cada ser su resplandor aviva,

dejando el rastro de su don más bello.

Luz que en el alma su verdad cultiva,

el fuego eterno que se lleva al cuello,

la lumbre santa que al espíritu priva.

 

Fernando José Padilla donfjp fjp

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