Alborada, poema
Alborada, poema
Te vistes en el cielo
primero con rayos
magentas y violáceos,
con los siete colores
tu vestido consagrado,
encarnando la luz en el
suelo,
se cuaja la alborada sus
olores,
y llega la mañana dorada
llenando de luz de oro todo
el milagro de la vida gran
tesoro.
Te vistes en el cielo con primer resplandor,
con rayos magentas y violáceos, sin dudar,
tu vestido consagrado de siete colores,
encarnando la luz en la tierra, sin un mal.
Se cuaja en la alborada un aroma sutil,
un perfume del cielo que el alma llena,
y la mañana dorada, de oro y de abril,
al milagro de la vida su luz serena.
Llenando de un tesoro, de vida y de luz,
es el sol que en el alma se hizo virtud,
la gran victoria de la luz sobre la cruz.
Un nuevo día, en su pureza, sin inquietud,
el amanecer que a la vida ha llamado,
un milagro eterno, que el alma ha visto.
Fernando José Padilla donfjp fjp

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