Cuatro Poemas Alquímicos de la Causa Primera


 

Cuatro Poemas Alquímicos de la Causa Primera

 

Nigredo (El Misterio de la Raíz)

En la matriz de sombra, el ser medita

y ¿Qué fuente nutre el ser sin ser nutrida?

¿Quién forjó la primera ley escrita,

O al tiempo dio su arranque sin medida?

La plomiza materia, noche pura,

Sin un rayo de luna que la guíe,

Trabaja por hallar su forma dura,

Con fe de ser el oro que confíe.

Mas la Noche Oscura, con su amargo llanto,

Sobre el plomo disuelve la pregunta,

Destila la verdad de todo espanto,

Pues el relámpago, entre cobre y estaño,

Da la Lógica al Ser, que no se engaña:

"Si pienso, debe haber Quien no tiene daño."

 

Albedo (La Lógica Pura y el Espanto)

La mente asciende al blanco sin error,

El axioma se quita su velo antiguo;

Si hay cadena, ha de haber un Motor

 Que a sí mismo no pide ser mendigo.

Mas este Ser, de cálculo perfecto,

Espanta al corazón, no lo consuela;

Pues no tiene ni rostro ni dialecto,

Es la Necesidad que no revela.

La mente, en el confín de su frontera,

Halla un vacío que el saber no llena,

Y sabe que hay un ser que es de otra era,

Más allá del pensar, la voz serena

De la respiración le da la clave:

 El latido es la Ley, y la contiene.

 

Citrinitas (La Manifestación Áurea)

Si el latido es la Ley, el pulso es oro;

La Necesidad se vuelve el Arte.

Lo que el intelecto sintió como lloro,

Es la Vida que existe en toda parte.

La mano que dibuja el universo,

Ahora es el espejo de la calma;

No hay fuerza, ni poder que esté disperso,

Todo existe en el único de alma.

La Luz que transporta la Conjunción,

Nos da la concepción naciendo pura;

 Se calla la pregunta y la razón,

Y el espíritu halla su vestidura

 De aquella Esencia que no tiene edad,

 Siendo Acto sin causa y sin fisura.

 

Rubedo (La Piedra Filosofal)

La Obra es roja al fin, la Ley completa:

El Ser es su propio y libre Sustento;

No hay más allá que a su Verdad someta,

Es el Mismo Acto que no tiene Adviento.

La lumbre roja despierta al Espíritu

De un Ente en el Más Allá que espera,

Una deidad que rompe el manuscrito,

Y un Saber que no tiene primavera.

Es la Fuente sin causa que lo mueve todo,

El motor inmóvil, sin medida ni prisa;

Yace en el Ser, donde no hay ningún lodo.

La perfección se torna roja brisa,

 La Materia Primera es ya la Idea,

El Ser es la Causa que la mente pisa.

 

 

Fernando Jose Padilla donfjp fjp

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