Poesía Solitaria, poema
Poesía Solitaria, poema
Entre la lluvia y relámpagos,
entre el aguacero y la centella,
lancé la poesía al yerbajo,
la tiré río abajo
para que no hallaran mis penas.
Y por la vereda
sombría
ya olvidando el
llanto,
aún sin paz, pero ya
sin espanto,
mas una sequedad me
abatía,
en un largo
atardecer,
y mis ansias de no
ser,
con toda la soledad
que me mata,
y con una tranca en
la garganta,
esperando la luna, al
oscurecer.
Qué triste es la lluvia,
qué triste es el atardecer,
y más cuando cae
el telón de la noche,
pero más triste es estar:
entre la penumbra
y la nublosa bruma.
Entre la lluvia y el relámpago,
entre el aguacero y la centella,
lancé la poesía al yerbajo,
la tiré al río, que ya se va,
para que no hallaran mis penas.
Y por la vereda sombría,
olvidando el llanto, sin dolor,
aún sin paz, sin un gran amor,
mas una sequedad me abatía.
En un largo atardecer, sin un porqué,
y mis ansias de no ser,
con toda la soledad,
que me mata, sin dolor,
y con una tranca en la garganta.
Esperando la luna, al oscurecer,
qué triste es la lluvia que se va,
qué triste es el atardecer,
y más cuando cae el telón,
de la noche, que al fin ha de ser.
Pero más triste es estar, sin un dolor,
entre la penumbra, que se va a amar,
y la nublosa bruma,
la que al fin ha de ser.
La que al fin ha de ser,
la que al fin ha de ser,
la que al fin me ha de dar,
la que al fin ha de ser.
La que al fin me ha de dar.
Fernando José Padilla donfjp fjp

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