Oda al Alma Electromagnética, poema
Oda al Alma Electromagnética, poema
Mi cuerpo, esta arcilla,
este templo efímero,
con entrañas de barro
y carne que respira,
sabe su destino: al polvo,
al gran útero de
la tierra,
donde la forma se retira.
Un día, oh, mi vasija,
serás humus y olvido,
polvo al polvo, ceniza
que la brisa esparcirá.
Tu materia, tan densa,
al fin será nido para las raíces,
mas mi esencia perdurará.
Pues dentro de esta arcilla,
de este velo mortal,
una chispa indomable,
un pulso se despliega.
No es carne ni hueso,
ni sangre que se
riega,
sino danza
invisible,
fuerza espectral.
Mi alma, yo lo siento,
es onda y vibración,
un campo que se extiende,
sutil, sin ataduras.
Electromagnetismo,
pura resonancia, pura fusión,
tejiendo la
conciencia
en sus vastas ligaduras.
Es luz sin lumbre,
corriente sin
metal,
fuerza que pulsa
el pensamiento, el
sentir.
Un eco de estrellas,
un viaje espiral,
que alumbra las sendas
antes de partir.
Como el sol
que se derrama
en dorados hilos,
así mi espíritu teje
su verdad en el aire.
Aunque el cuerpo
se pudra en los oscuros asilos,
mi ser electromagnético
no conocerá el desaire.
Vibrante energía,
que no nace ni
expira,
que fluye y transforma,
más nunca se detiene.
Cuando la densa nave
hacia el olvido tira,
mi esencia radiante
por el cosmos adviene.
Una sinfonía de partículas
y campos, una conciencia viva,
un patrón sin
final.
Soy eco en el éter,
entre los infinitos trampas,
un alma de luz, eterna,
siempre elemental.
Así pues, celebro el cuerpo
que me abriga, efímera morada
para mi gran
canción.
Pero más celebro el alma
que me instiga, la chispa
electromagnética, mi pura pulsación.
En la muerte del cuerpo,
no habrá fin, sino un vuelo,
de mi ser
vibratorio, libre,
audaz, sin
prisión.
Mi alma es la fuerza
que conecta tierra y cielo,
una eterna onda,
pura electricidad en acción.
Fernando José Padilla donfjp fjp

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