La rosa, poema
La rosa, poema
Tu vientre lo llené de fuego,
tal antorcha incandescente
rosa,
el desprecio al que me
diste es nebulosa
de tus tinieblas
tenebrosas,
te hice la madre doncella más hermosas
te hice estrella madre
doncella,
y me diste toda tu
indiferencia
me abandonaste sin
conciencia
eres no confiable niebla.
Tu vientre llené de ardiente fuego y luz,
cual rosa incandescente,
pura y sin igual,
mas tu desprecio fue una
niebla fatal
que de tus tinieblas
tenebrosas la cruz.
Te hice doncella madre, mi
bella flor,
en mi jardín de estrellas, la más hermosa,
pero me diste una
indiferencia nebulosa,
rompiendo mi alma y mi más grande amor.
Me abandonaste, sin
conciencia, sin razón,
dejándome solo con mi dolor
profundo,
sin piedad, me negaste tu
corazón.
En tu niebla sin rumbo, sin
fe, ni final,
me dejaste sin ser parte de
tu mundo,
y mi amor por ti no fue
confiable, mortal.
De ardiente fuego y luz tu
vientre llené,
cual rosa incandescente, mi
bella flor,
pero mi amor fue un
desprecio y dolor,
en la neblina de tu alma
que creé.
Eres tú, la nebulosa de mis días,
y tus tinieblas tenebrosas
mi agonía,
dejaste mi alma en el vacío, fría,
y me negaste tus dulces
melodías.
Me abandonaste sin ninguna
conciencia,
sin pensar en mi amor, ni
mi dolor,
y me entregaste toda tu
indiferencia.
Te convertiste en una
niebla, sin color,
dejando que mi corazón muriera, sin un ser,
y que mi amor se
convirtiera en un adiós, sin fe.
Fernando José Padilla donfjp fjp

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