Infinita neurona, poema
Infinita neurona, poema
Para quien la palabra atesora
se da
cuenta que el universo es una neurona
infinita de la infinita mente de Dios,
el gran misterio de la tierra, la luna y el
sol.
El hombre con sus confines es finito,
pero la infinita neurona que el es el
universo
eso
solo una pequeña partícula de la mente infinita del Creador,
estamos aquí para vencer lo maligno y
perverso
para salir del surco del camino del verso
para con Dios hacer la reconciliación;
con una vida santa, sacra y pura
se alcanza el esplendor de los que perdura
y con el pensamiento o la palabra
es que ocurre la magia y abracadabra
de las nupcias metafísicas entre la luna y
el sol.
Para quien la palabra
atesora, sin un dolor,
se da cuenta que el universo
es neurona, mi amor,
infinita de la infinita mente
de un Dios,
el gran misterio de la
tierra, la luna y el sol.
El hombre con sus confines,
que al fin se va,
pero la neurona infinita que
es el universo, está,
y solo una pequeña partícula
de la mente es,
la infinita del Creador, y al
final, así es.
Estamos aquí para vencer lo
maligno y perverso,
para salir del surco del
camino del verso,
para con Dios hacer la gran
reconciliación,
la que al fin ha de ser en el
corazón.
Con una vida santa, sacra y
pura, al final,
se alcanza el esplendor de lo
que perdura, mi ser,
y con el pensamiento o la
palabra, que al fin se va,
es que ocurre la magia y
abracadabra, mi alma.
De las nupcias metafísicas
entre la luna y el sol,
la que al fin ha de ser en el
interior.
La que al fin me ha de dar,
la que al fin ha de ser,
la que al fin me ha de dar,
la que al fin ha de ser.
La que al fin ha de dar, la
que al fin ha de ser.
Fernando José Padilla donfjp
fjp

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