Febo y Dafne, poema
Febo y Dafne, poema
Reconciliación no hubo,
ya Febo ha llorado,
los coquíes han cantado,
reconciliación; reconciliación,
la palma real penetró al laurel,
que el laurel vuelva a ser mujer
para que el Febo la ame también,
que la conviertan en diosa
para que la febril incandescencia
del Febo no incinere a la mujer
y que se amen por tiempos sin fin
en toda una gran pasión febril.
No ocurrió la culminación de luna
y sol
De las nupcias químicas del corazón.
No hubo la paz que Febo tanto ha llorado,
la palma penetró el laurel, sin un porqué,
mas una voz le implora: vuelve a ser,
mujer, que el sol anhela amarte, al final.
Conviértenla en diosa, para poder,
sentir su febril incandescencia,
y no morir en tal demencia,
por una pasión que no pudo ser.
No hubo el sol, ni la luna,
ni su culminación,
no hubo la gran pasión febril,
ni nupcias del corazón,
que al fin se fue sin una,
la que al fin ha de ser.
Fernando José Padilla donfjp fjp

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