Emperatriz, poema
Emperatriz, poema
La Virgen Sofía es sempiterna Emperatriz,
ella es la suprema magnífica poesía
de la Palabra por luz
encarnándose
en sacrosanto vientre de
mujer
por obra de la Luz del Espíritu Santo,
siempre habrá preñez metafísica
de alguna matriz alquímica
en algún momento es empírica
ante la escéptica científica
de preñez metafísica
de impregnación alquímica
del por el fotón de la Palabra
preñando por abracadabra
por la palabra del espíritu del mago
conjugando las nupcias
metafísicas
las hermosas bodas alquímicas
de la ascendente arquero
del toro del cielo
el Joviano en toro celeste
en el suelo
viviendo el regreso de su
Venus natal
encarnando la palabra en
locura total
de las nupcias de sol y
luna,
que evidencian a la Virgen
María,
es el brillante mañanero lucero
por nupcias alquímicas empíricas
de la Ninfa Laura huyendo
del encarnado sol
por el miedo a la centella
de la Creación,
La partenogénesis por metafísica androgénesis
creando un nuevo comienzo
de génesis.
La Sofía Eterna
La Virgen Sofía, sempiterna Emperatriz,
suprema poesía de la Palabra por luz,
encarnándose en vientre,
sacrosanta raíz,
por Espíritu Santo que al cosmos
conduce.
Siempre habrá preñez metafísica, alquímica matriz,
un momento empírico que al escéptico asusta,
fotón de la Palabra preñando por abracadabra,
la palabra del mago, sabia
y justa.
Conjuga las nupcias, metafísicas y bellas,
hermosas bodas alquímicas, ¡oh gran maravilla!,
del arquero ascendente que
mira las estrellas,
el Joviano en toro celeste,
en la humilde orilla.
El regreso de su Venus,
natal y sin igual,
encarnando la Palabra en
locura total.
El Lucero y la Ninfa
De las nupcias de sol y
luna, que evidencian,
a la Virgen María, brillante lucero
matinal,
por nupcias alquímicas que la mente
licencias
concede, empíricas en su velo astral.
La Ninfa Laura huyendo del
encarnado sol,
por miedo a la centella de
la Creación que asombra,
partenogénesis por androgénesis, sin control,
creando un nuevo génesis, disipando la sombra.
Un nuevo comienzo en la
matriz del tiempo,
donde lo místico y lo real se abrazan
sin cesar,
un parto divino, sin dolor
ni destiempo,
la esencia de la vida que
vuelve a empezar.
Emperatriz del alma, sin
velo y sin velo,
la Sofía eterna, amor y santo
desvelo.
Fernando José Padilla donfjp fjp

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