Delirios de aquel sol y la luna fugitiva, poema


Delirios de aquel sol y la luna fugitiva, poema

 

Tu cabello es como el sol,

tus ojos, el azul amanecer;

mis ojos, el cielo inmenso nocturno,

mi cabello, la penumbra del eclipse;

yo soy la noche,

tú eres el día,

yo soy la luna,

tú el sol.

 

Eclipsémonos en un beso.

 

Pero no hubo tal sol,

se gigantoformó y estalló

como bomba atómica.

No hubo tal luna,

Se fue corriendo

Se fue fugitiva del sol,

pues el sol que murió

no pudo reflejarle luz alguna.

No hubo amanecer,

no hubo, la penumbra del eclipse.

No hubo noche,

no hubo día,

no ocurrió tal eclipse.

 

 

 

Tu cabello es como el sol,

tus ojos, el azul amanecer;

mis ojos, el cielo nocturno,

mi cabello, la penumbra del eclipse.

 

Yo soy la noche, sin un dolor,

tú eres el día, sin un dolor,

yo soy la luna, sin un dolor,

tú el sol, sin un dolor.

 

Eclipsémonos en un beso, sin un dolor,

la que al fin ha de ser.

La que al fin ha de da.

 

La que al fin ha de ser.

La que al fin ha de dar.

La que al fin ha de ser.

 

 

 

 

 

Pero no hubo tal sol, sin un dolor,

se gigantoformó y estalló,

como bomba atómica,

no hubo tal luna,

 

se fue corriendo,

se fue fugitiva del sol,

pues el sol que murió,

no pudo reflejarle luz alguna.

 

No hubo amanecer, al final,

no hubo, la penumbra del eclipse,

la que al fin ha de ser.

 

La que al fin me ha de dar.

La que al fin ha de ser.

La que al fin ha de dar.

 

 

No hubo noche, sin dolor,

no hubo día, sin dolor,

no ocurrió tal eclipse, sin dolor.  

 

Fernando José Padilla donfjp fjp

  

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