Versos de los ecos de la existencia, poema


Versos de los ecos de la existencia, poema


Resonancia musical en el alma,

diapasón estridente filarmónico

de las ondulantes olas de Neptuno

de la fibra que el existir exclama,

de la sinfonía de versos oportunos

del poeta nacido el día de Venus,

que escribe en tiempo nocturno

la resonancia musical en el alma

de la fibra que el existir exclama

de la sinfonía de versos oportunos

del diapasón estridente de Neptuno

del poeta nacido el día de Venus

bajo la constelación de Piscis

en el cuarto día del mes de Marte.

 

Versos que la fibra del existir exclama

de la resonancia de la música en el alma

del diapasón estridente del mismo Neptuno

con ondulantes olas del ritmo oportuno

de los versos de un hijo neptúnico

poeta nacido en el día de Venus

bajo la constelación de Piscis.

Versos que la fibra del existir exclama

en el hilo del laberinto de la vida

para que resuene música en el alma,

y como un Teseo, reconocer los sonidos

de los ecos triste del amor a la existencia.

 

 

El diapasón de Neptuno, filarmónico,

vibra en las olas con musical clamor,

la fibra del ser, con su intrínseco ardor,

deja su estela en el eco armónico.

 

El poeta, bajo un signo neptúnico,

con su verso sincero, con su gran fervor,

deja en la noche su sinfónico sabor,

y su alma resuena en un tiempo crónico.

 

Nacido un día de la diosa Venus,

bajo las estrellas de la constelación,

escribe de su alma la canción,

 

y el tiempo se mueve con los versos,

un eco que siempre ha de estar,

para que la música pueda sonar.

 

 

Versos que la fibra del alma reclama,

con resonancia de musical clamor;

del diapasón de Neptuno, su fulgor,

en el laberinto, la vida se aclama.

 

El ritmo oportuno, mi alma lo llama,

para que el eco de un dulce rumor

sea el Teseo que halla su valor,

en la tristeza que el amor proclama.

 

En las ondulantes olas del ritmo,

encuentra el eco del son de la existencia,

y en la música, su alma sin carencia

 

con la cual halla la verdad de su abismo.

Un hijo de Neptuno, un poeta que escribe,

su pena en versos, que su alma exime.

 

 

El poeta escribe, con su alma de mar,

la fibra del ser que al fin proclama,

el diapasón que el destino llama,

y las olas que el alma se ha de llevar.

 

Bajo la constelación que al fin vio,

el eco que en el tiempo se derrama,

y en la existencia, la musical flama,

del amor y el dolor que nos halló.

 

El diapasón del amor en el alma

con la resonancia de los versos,

el hilo que el alma va siguiendo,

 

en el alma hay calma,

y el poeta que no pierde su tiempo

sabe que al fin su alma ha de hallar.

 

 

Fernando José Padilla donfjp fjp

 


 

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