Poesía (Poiesis), poema
Poesía (Poiesis), poema
Poesía es la obra,
poesía es el hacer,
calma la zozobra
en las bellas letras por doquier.
Poesía es el hecho,
poesía es exponer el parecer
es expresar las ansias del pecho,
es querer decir el padecer.
Poesía es trazar el surco
de letras configuradas en verso;
es inhalar inspiración en un
punto
de convergencia cómica entre
belleza e intelecto.
Poesía es la imaginación para el
culto
de transformar la palabra en
belleza
de los pensamientos y
sentimientos
que son transpirados en forma de
verso,
ese sudor fruto del bello
esfuerzo.
Poesía es crear, trazar,
realizar, hacer,
poesía es la hechura, el hecho,
el hechizo,
esparcir las bellas letras por
doquier,
es crear la magia que el deseo
hizo.
La poesía es simplemente un
hechizo,
que si se cantase, ha de hacer
lo que la magia musical
satisfizo,
a lo que se le llama
encantamiento.
La poesía es magia, hechizo,
encanto,
por ello, es que los conjuros
son escritos en puro verso;
y en las manos de los perversos
sería lo que se llama: brujería,
pero en la manos de los buenos
es lo que se nombra: hechicería.
Pues es muy claro,
un poeta es un mago;
y un brujo es un malvado
que causa mal con la palabra.
No es que el abracadabra
vaya a causar un mal de ojo,
es que un brujo es un molesto
piojo
que se vale de la mentira
para destruir reputaciones.
Ese es el poder de la palabra,
un verdadero abracadabra
que es mejor conocido como
persuasión.
La persuasión no es malvada,
si no que depende del corazón,
depende cómo la utilice el
orador.
Es como la luz, el fuego,
se usa para alumbrar
para calentar y cocinar,
pero los brujos fueron aquellos
que lo utilizaron en la hoguera
para quemar vivo a alguien por
refutar,
rechazar ideas establecidas
o hacer ritos de otra religión.
He ahí a la persuasión,
si se usa para curar la ceguera,
a la luz de la razón,
y sacar al ignorante de su
confusión,
entonces, es la noble arma del
pensador.
Pero si se usa para la mentira,
y sumergir a la gente
en creencias vacuas y falsas
para pedirles un diezmo lucrador,
ese sí es servicio de brujería
de un verdadero maligno
estafador.
Y si también, se usa la palabra,
para destruir con falsedades
alguna buena reputación,
esa sí es la maligna brujería
de un más que perverso
calumniador,
al servicio del verdadero diablo,
pues eso es lo que diablo
significa:
el mentiroso, el calumniador, el
acusador.
Poesía es la gran hechicería,
entre la pasión y la razón,
la habilidad de transustanciar
a la belleza y hermosura
en verso y palabra pura,
en una composición de bella
figura
que le llamaremos: poema.
La poesía resuelve el dilema
dicotómico entre razón y pasión,
y como todo mago, el poeta y su
intuición
configura su hechizo
de verso como si fuera un teorema
de belleza axiomática, y si es
preciso,
crea un emblema con los fonemas
dándole más significado a la
imaginación
de todos los pensamientos
y todos los sentimientos,
más allá de lo que se lograría
en otra forma cualquiera de
expresión.
Poesía es crear una obra,
poesía es el bello quehacer
que calma la zozobra
en las bellas letras por doquier.
La poesía es un hecho,
la poesía es exponer el parecer,
es expresar las ansias del pecho
es la querencia de decir el
padecer.
La poesía es la hechicería
de inhalar inspiración
en el proceso y esfuerzo
de transustanciar la belleza
transpirada en verso.
Poesía es el encantamiento
de lograr la compleja fusión
de esencias entre la razón
fundida con el sentimiento
para lograr el gran elixir
al cual nombraremos: poema.
Poesía es el gran sistema
de convertir lo bello en teorema
al servicio de la razón y pasión.
Es lograr construir un esquema
en el cual, haya pasión con razón
y se armonicen los fonemas
con mucha razón llena de pasión.
Poesía es crear una obra,
poesía es el bello quehacer
que calma la zozobra
en las bellas letras por doquier.
La poesía es un hecho,
la poesía es exponer el parecer,
es expresar las ansias del pecho
es la querencia de decir el
padecer.
La poesía, la poesía,
pura magia y hechicería.
La poesía es lo que el poeta
decida,
todo lo que el poeta
convierta en poema.
Ese bellísimo sistema
de configurar los sentimientos
y estructurar los pensamientos
en líneas, surcos, llamados
versos.
El verso de los versos,
la poesía es el gran esfuerzo,
del deseo, la pasión y el
intelecto.
Poesía es la obra, es el bello
hacer,
que calma la zozobra y el clamor,
esparciendo las letras, su candor,
para exponer, con gozo, el parecer.
Es el ansia del pecho, la querencia
del ser,
el padecer del alma, su dolor,
el deseo que se funde en el ardor
de un corazón que ha de saber.
Es trazar el surco, crear, realizar,
es la hechicería de letras que son
la magia que el deseo logró,
el dulce encantamiento que ha de
hallar
un canto que el alma puede escuchar,
un hechizo que al fin se ha de
mostrar.
La poesía es magia, un puro hechizo,
por eso el conjuro se escribe en
verso;
en manos de un perverso,
sería brujería, el más vil servicio.
Pero en manos de un alma que ha sido
buena, con un corazón abierto,
es hechicería, un bello concierto
que da luz a lo que fue un dolor.
Un poeta es un mago de gran poder,
mientras el brujo es el que miente,
y con palabras destruye a la gente.
No es que un "abracadabra"
haga mal,
es la mentira, la fuerza de un mal,
que en el alma un tormento ha de
ser.
La palabra es un poder, un
abracadabra,
la persuasión que el bien y el mal
dirá;
si un buen corazón la usará,
la luz de la razón, al fin, nos
hablará.
El fuego de un hogar nos calienta y
nos da
la vida, pero la hoguera se alzará
cuando el brujo, con su palabra,
intentará
quemar a quien la verdad dirá.
La persuasión que al ciego cura,
es la luz de la razón, su noble
lanza,
que saca al ignorante de su pena;
pero si se usa para la mentira pura,
con creencias falsas que el alma
hiere,
es brujería que el mal nos da.
La malvada brujería, sin un solo
bien,
se vale de la mentira para el mal;
un estafador, un ser sin moral,
al servicio de un poder oscuro y
cruel.
Si se usa la palabra sin un solo
laurel,
para destruir con falsedad, un mal,
es brujería que no tiene final,
del calumniador, el más perverso que
vi.
Es el maligno que no tiene moral,
es el diablo mismo, el que calumnia,
el que acusa, sin una sola verdad.
Por eso la palabra es la gran
hechicería,
la noble arma del pensador,
que ilumina la vida con su gran
valor.
Poesía es la gran hechicería,
es la pasión y la razón unidas;
en su verso, las esencias se han
rendido,
la belleza y hermosura, al fin, se
han ido.
En una composición que la mente
guía,
donde el poeta su alma ha unido,
con su intuición y con su gran
sentido,
la poesía, mi alma, al fin ha de
ser.
Es un hechizo, un hechizo real,
un teorema de belleza pura,
un emblema que el poeta configura;
la esencia de la imaginación total,
que se esconde en el verso, al
final,
más allá de toda la realidad.
Poesía es la obra, el bello
quehacer,
que calma la zozobra y el clamor;
esparciendo las letras, su fulgor,
para exponer el más bello placer.
Poesía es el hecho, el exponer,
el ansia del pecho, su dolor,
la querencia de decir el padecer,
la magia que en el alma ha de nacer.
La poesía es la hechicería
de inhalar inspiración que me da la
vida,
en el bello esfuerzo, la pena es
vencida.
La transpiración, la belleza, la
rima,
y el alma en un verso, sin más.
Y el alma, al fin, encontrará la
paz.
Poesía es el dulce encantamiento
de la fusión de la razón y la
pasión;
en un elixir que es mi gran canción,
la poesía se vuelve un lamento.
Es el gran sistema que es mi
tormento,
que convierte lo bello en pura
razón,
y construye un teorema sin un solo
error,
donde la pasión se esconde en el
tiempo.
Poesía es el gran esquema,
un poema que se va a ser,
que se queda en mi alma y mi ser,
la razón en la pasión, mi gran
poema,
y el alma, al fin, ha de ser,
la poesía que al fin he de entender.
La poesía es la obra, el bello
quehacer,
que calma la zozobra y la tristeza;
esparciendo las letras, con su
belleza,
para exponer con gozo el bello ser.
La poesía es el hecho, el querer,
es el ansia del pecho y la pureza,
la querencia del alma que se
expresa,
y el padecer que se va a esconder.
La poesía, poesía, es la magia pura,
es la magia de un alma que va a
amar,
y en su verso, mi alma, va a ser,
la pura hechicería que el alma cura,
la pura magia que mi alma va a
curar,
la pura magia que mi alma va a
hallar.
Poesía es lo que el poeta ha de ser,
lo que el poeta convierte en poema;
ese bellísimo sistema que se plasma
en las bellas letras, que en mi alma
se alza.
La poesía es el gran quehacer
que me calma y me da la razón;
la poesía es la gran hechicería,
que se esconde en el alma, y es
verdad.
La poesía es el gran esfuerzo,
la pasión que mi alma ha de tener,
que el intelecto, al fin, ha de
mostrar,
el intelecto, mi alma, ha de hacer,
la poesía que al fin se va a crear,
en el verso, que mi alma, al fin, ha
de amar.
La poesía es la gran hechicería,
un bellísimo sistema que va
a construir, y al fin se va,
la pasión en la razón, que mi alma
me da.
Poesía es la gran hechicería,
la compleja fusión que se irá,
la belleza que mi alma al fin verá,
en la pureza de la rima que va.
Poesía es el alma, el corazón,
el deseo que me va a guiar,
la poesía que me va a llevar,
a un camino sin un solo dolor,
la poesía que me va a mostrar,
la belleza que mi alma va a hallar.
Fernando José Padilla donfjp fjp

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