Incertidumbre y consuelo, poema
Incertidumbre y
consuelo, poema
La penumbra me agobia,
todo sombras, ningún futuro;
no saber qué hacer con la vida,
todo un gran desatino,
a veces se pierden esperanzas;
sentirse totalmente atrapado
en un mundo que no es el mío.
Todo un enigma del destino
como los vaivenes ondulantes
del caprichoso viento,
un verdadero desconcierto,
la incertidumbre del destino
como la hojarasca del tiempo.
Tan sólo al alma le doy consuelo,
haciendo surcos de poesía,
respirando mucha inspiración
aspirando mucha versificación
y transfiriendo el calor
que es transpirado en verso.
Al final, al regocijo del
esfuerzo,
brilla como luciérnaga
enloquecida,
sonriéndole y saludando a la vida
por la bello de haber cultivado
versos.
La penumbra me agobia, sombra y
desatino,
sin rumbo, un enigma sin dirección,
la incertidumbre de mi corazón,
en un mundo que no es mi sino.
Me siento atrapado en un destino
que me arrebata cualquier esperanza,
y mi alma, con ansia, no avanza,
en un vaivén caprichoso y mezquino.
Todo es un desconcierto sin final,
como la hojarasca que el tiempo
arrastra;
la vida, tan sólo, una cruel muestra
de un viaje que es incierto y fatal.
Pero el alma resiste y se consuela,
con versos, mi existir se revela.
Mi alma se calma, al respirar
la inspiración que mi vida me da;
y el calor de mi ser se
transformará,
en versos que me hacen volar.
El regocijo, al final, me ha de
llegar,
mi esfuerzo, mi alma lo regocijará,
y como una luciérnaga que brillará,
mi alma, con mi poesía, se ha de
mostrar.
Le sonrío a la vida, mi alegría,
por cultivar palabras y versos,
y dar vida a mis sentimientos.
Y ya no hay más desconcierto, mi
alma ya guía
mis pasos, y mi alma se va sin
temor,
en el viaje que es mi único amor.
Fernando José Padilla donfjp fjp

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